El presidente dominicano actual,
licenciado Danilo Medina ha hecho galas del acto de buen gobernar,
también en el sector Educación, y lo ha demostrado, con un gran plan de
construcción de aulas en todo el territorio nacional, además del
cumplimiento de consagrar el 4% a la educación del país.
Hemos visto programación de educación
para adultos, programas de introducir la tanda extendida en diferentes
puntos del país, pero no los hemos observado atender el activo
fundamental de toda actividad humana, el hombre como especie, y para
eso, el departamento correspondiente no ha tenido los mejores métodos
para lidiar con una realidad, que es llegar a la racionalidad,
conjugando posibilidades y la real situación de los hombres y mujeres
que llevan el pan de la enseñanza, que no es diferente a la de los demás
dominicanos.
En nuestro accionar en la región sur,
hemos sido informados de retrasos en la ejecución de escuelas nuevas por
dificultad en lograr terrenos idóneos para los fines, y de que
distorsiones en la decisión, los llevan a lugares que a todas luces,
son inconvenientes, lo oímos en Jimaní, hemos oído quejas de Neiba, por
la distancia de la población, lo hemos oído en la prensa en diferentes
lugares del país, con el denominador común, de que al parecer,
intereses personales lo dominan. El presidente de la república debe
tomar cartas directas en el asunto, porque dada la poca ascendencia
política de la ministro de educación, podrían hacerla débil ante esas
trabas.
Conocemos de ingenieros que producto del
atinado sistema implementado por el presidente, en el sentido de
sortear las obras, tienen el porcentaje entregado en el banco y por los
terrenos no han iniciado su labor. En el municipio de Galván se presenta
una circunstancia en que el contratista tiene los recurso para empezar
desde hace más de 2 meses, habiendo oferta cierta de terrenos de más de 1
mes y medio, con buena ubicación y titilación, no se empieza, y lo que
se observa, es un mangoneo para preferir otro, que queda distante de
todo y en zona prácticamente rural y lejos de la concentración
poblacional, quien suscribe, es testigo de excepción de ese caso.


