Por Jose Antonio Matos Peña.- La explotación del yacimiento de oro de la comunidad Tres Palmas en la
provincia de San Juan de la Maguana, es una amenaza más contra la vida futura
no solo de esas localidades aledañas a ella, si no que además lo constituye
para las demás en toda esta región contigua al lago Enriquillo, a donde por razones obvias de acción de la gravedad,
beben llegar ó presionar por llegar las aguas que no se evaporen en aquel
altiplano que constituye el valle de San Juan.
Las Tres Palmas, que constituye el corredor de su mismo nombre,
integrado por las comunidades rurales de La Escandalosa, El Romero y loma Los
Comíos, por su riqueza en oro y cobre, evaluados como el mayor hallazgo de oro
en el país en los últimos 20 años y el mayor en el mundo en el año 2012, esta
enfocado por los depredadores para su destrucción, y con ellas, todo el
territorio aguas abajo al sur del país.
Es importante recordar que en esta zona, en la cual hay estimación de
existencia de un millón de onzas de oro, también existen para toda la zona,
importantísimos ríos, cuyos nacimientos se deben a la alturas y condiciones
naturales de la región, que de cambiar, además de la contaminación que deja la
famosa mega-minería, afectaría la vida en sentido general de la región.
Si comparamos los valores extraíbles de los metales, el mínimo
porcentaje a percibir la nación, que aunque sea todo, no compensa daños, la
destrucción del medio ambiente y la contaminación, contra los recurso hídricos
de la zona y por tanto, la expectativa de vida de toda esta región, lo mejor es
optar por la vida de hoy y futura, y no de esa riqueza mercurial.
La protesta reclamada por José Dolores Grullón, obispo de San Juan el
14-2-2012 y el llamado hecho por la diputada, vicepresidenta de su cámara y
hermana del hoy presidente de la república, el 13-9-2012, contra esta amenaza y
agresión a los intereses e inteligencia nacional que constituye este intento de
explotación minera debe ser acogido por toda la región, y sumarse a los
requerimientos de la población en loma Miranda. Formemos un comité de defensa,
como lo sugiere el ingeniero y licenciado David Vólquez Román y constituyámonos
en guardianes de nuestros recursos, los hídricos, que son inconmensurables.


